Deuda de los hogares

Columna de opinión de Enrique Marshall
Director Programa MBMF PUCV
exvicepresidente del Banco Central

08.08.2019

Las cifras de endeudamiento no dan cuenta de excesos sistémicos; sin embargo, ameritan atención y seguimiento. Enrique Marshall, Director Magíster Banca y Mercados Financieros PUCV

Un informe reciente del Banco Central ha señalado que la deuda de los hogares, expresada como porcentaje de sus ingresos, ha crecido, ubicándose por sobre el 70%. Esta cifra no es baja, especialmente cuando se la compara con las exhibidas por otras economías emergentes. Sin embargo, un análisis equilibrado sobre esta materia requiere necesariamente tener presente varias consideraciones.

Primero, Chile ha avanzado significativamente en inclusión financiera y, particularmente, en acceso al crédito. Ello ha permitido que numerosas familias adquieran bienes durables, automóvil y casa propia. Por lo mismo, no debe sorprender que la deuda sea más alta que en otros países de nuestra región.

Segundo, los proveedores de crédito, salvo excepciones, han sido tradicionalmente prudentes en sus operaciones. Incluso, han recibido algunas críticas por no haber sido algo más agresivos. En todo caso, existe bastante coincidencia en que el país ha permanecido alejado de excesos. Esto se ve reafirmado por la evolución del gasto en consumo de los hogares, que sólo se ha expandido moderadamente en los últimos años.

Tercero, la evolución de la deuda de los hogares se explica en buena medida por el crecimiento de la deuda hipotecaria. Esta tendencia ha sido observada también en economías avanzadas y, por tanto, debe ser tomada como señal de normalidad y madurez. Por cierto, el incremento en el precio de la vivienda tiene incidencia en estos desarrollos. Sin embargo, lo relevante es que las operaciones hipotecarias, por su propia naturaleza, responden por regla general a decisiones debidamente sopesadas. La existencia de garantías reales, los largos plazos de amortización y el nivel de las tasas de interés contribuyen a que sus riesgos sean menores que los de otras operaciones.

A ello habría que agregar que un número relevante de créditos hipotecarios responden a decisiones de inversión de personas pertenecientes a segmentos medios o altos de la población. Lo que persiguen con ello son rentas de arrendamiento y plusvalía. Estos créditos, si bien se contabilizan como deuda de los hogares, requieren una mirada algo distinta.

En suma, las cifras de endeudamiento de los hogares no dan cuenta de excesos sistémicos; sin embargo, ameritan atención y seguimiento. Por el lado de las instituciones financieras, la clave está en perseverar en buenas políticas de crédito. Por el lado de los hogares, la mejor respuesta es fortalecer la práctica y los volúmenes de ahorro.

FUENTE: Columna de Opinión de Enrique Marshall | El Mercurio de Valparaíso

 

Enrique Marshall
Director Programa MBMF PUCV, exvicepresidente del Banco Central

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